Oración del artesano

Oración monástica del siglo XII:
Enséñame, Señor, a aprovechar bien el tiempo que me das para trabajar…
Enséñame a unir la prisa y la lentitud, la serenidad y el fervor, el celo y la paz. Ayúdame al comienzo de mi trabajo. Ayúdame en el corazón de mi labor… Y sobre todo, llena los vacíos de mi trabajo Tú mismo: Señor, en cada labor de mis manos, que una gracia tuya hable a los demás y una imperfección mía hable a mí mismo.

Mantén viva la esperanza de la perfección, de lo contrario me desanimaría. Mantén viva la imposibilidad de la perfección, de lo contrario me perdería en el orgullo…

Señor, nunca dejes que olvide que todo trabajo es vacío si no hay amor…

Señor, enséñame a orar con mis manos, mis brazos y todas mis fuerzas. Recuérdame que el trabajo de mis manos te pertenece y que es mi deber devolvértelo… Que si actúo para complacer a los demás, como la flor de la hierba, me marchitaré al anochecer. Pero si actúo por amor al bien, permaneceré en la bondad. Y el tiempo de hacer el bien y para tu gloria es ahora.

Amén


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