Las teorías modernas, cuyo propósito es oscurecer la naturaleza humana e inculcar en las personas una confianza excesiva en sí mismas, perpetúan esta constante ofuscación. Esta constante ofuscación se inspira en las reflexiones de Simone de Beauvoir sobre la vida humana. Ofuscación constante, desarraigo, infantilización… Hay que decirles a las personas que son fuertes para debilitarlas, para obligarlas a sucumbir a todos sus deseos y esclavizarlas. Desarraigarlas para que crean que son las únicas dueñas de su destino. La vanidad y el orgullo harán el resto.
“Sólo en la medida en que piensa (…), en la medida en que es un ‘él’ y un ‘alguien’, el hombre puede, en la plena realidad de su ser concreto, vivir en esta brecha del tiempo entre el pasado y el futuro.”*
* Hannah Arendt, La crisis de la cultura .
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