[…] El mosto centenario del vino, diluido en las bodegas.
La fuerza de su brazo y su sombra de bronce.
El vitral que relata sus amores y recuerda su última batalla se oscurece cada día bajo el humo de lámparas alimentadas con aceite fétido.
Como el gemido de una sirena anunciando un banco de peces escarlata a los barcos, es el lamento de quien lo amó más que a nadie,
quien dejó su hogar para dormir contra su espada escondida bajo la almohada y besar su duro vientre de soldado.
Como las velas de un barco que se hinchan o se caen, como el amanecer disipando la niebla sobre los aeródromos, como la marcha silenciosa de un hombre descalzo entre la maleza, la noticia de su muerte se extendió,
el dolor de sus heridas se abrió al sol del atardecer, sin pestilencia, pero con todas las apariencias de disolución espontánea.
La verdad completa no está en este relato. Falta en las palabras todo lo que constituyó la catarata ebria de su vida, la procesión sonora de lo mejor de sus días que motivó la canción, su figura ejemplar, sus pecados como otras tantas monedas preciosas, sus armas eficaces y hermosas.
Extracto del poema "El Húsar", publicado en "Los Elementos del Desastre", Ediciones Grasset. Un día de homenaje a Álvaro Mutis, extraordinario narrador, gran escritor y maravilloso amigo.
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