¿A qué santos recurrir?


El asunto Marcial Maciel nos obliga a plantearnos la cuestión del Mal. Nuestro tiempo evita codearse con él. ¿Qué sabemos sobre la obra del diablo y qué podemos hacer para protegernos de ella? Después de tratar de ocultar lo bueno de la vida, ¿es de extrañar que el mal salga a la luz? Las obras del diablo son innumerables, pero el Espíritu Santo todo lo puede, especialmente transformarlas.

Era necesario que la faconde de Léon Bloy afirme: "Solo hay una tristeza, la de no ser santo". Esta embriagadora cuestión de santidad siempre regresa como una temporada que no pasa. Hay muchas cosas de las que podemos deshacernos, pero nunca la cuestión de la santidad es parte de ella. Ella es consustancial para nosotros. Tan pronto como vemos o presenciamos algo justo o injusto, algo relacionado con el bien o del mal, estamos en camino a la santidad. Ya sea hacia ella o en contra de ella. Lleva mucho tiempo darse cuenta de cuán consuginado es la cuestión de la santidad. Somos santos, somos un templo, comenzamos desde la iglesia que es sagrada, estamos a imagen de Dios que es santo, y sin embargo estamos comiendo, caemos, dolimos, estamos incrustados ... tan poco Resultados para tantas promesas. La condición del santo requiere cantidad de esfuerzo y da pocos resultados visibles.
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